Cuando el cuerpo empieza a confiar de nuevo
- Claudia Salas
- 15 dic 2025
- 3 Min. de lectura

La rendición silenciosa
Hay un instante... Mínimo, casi escondido. Ocurre cuando el cuerpo, después de tanto tiempo sosteniendo, permite soltarse. Empieza a confiar otra vez. Puede que hayas pasado por eso, o tal vez no, o tal vez estas en la conquista de ese espacio. Pero pienso...ojala alguien me hubiera contado esto en algún momento.
Pero claro! No llega como un giro dramático o un momento de epifanía, o con dos sesiones de terapia. Llega como un gesto silencioso y profundamente íntimo en lo cotidiano:
Una respiración que, por fin, se suelta sin esfuerzo consciente. Una tensión antigua en la espalda o la mandíbula que afloja, sin permiso de la voluntad. O ese raro momento en que caes en cuenta que llevas un buen rato sin esperar el golpe. Sin anticipar la herida. ¡Que fuerte es darse cuenta de cuan acostumbrada una puede estar al modo defensa!
La frase que lo explica mejor que cualquier manual
Algo antigua, seguro los centennials no tendran idea, pero soy una señora jajaja y me daré el placer en invocar lo clásico del cine. Hay una escena que nombra esto con una elegancia emocional difícil de superar. En Mente Indomable (Good Will Hunting), el terapeuta Sean le repite a Will la única frase que necesita escuchar: “No es tu culpa.” La intensidad de ese silencio lo es todo.
Revela una verdad esencial: El cuerpo deja de luchar y de defenderse de todo cuando la mente deja de culparse por las formas en que aprendió a sobrevivir. Cuando ya no es necesario estar en guardia. Me acuerdo que cuando alguien me la dijo a mi, yo mire con cara de ...yaaa, es obvio que no es mi culpa, que rara esta mina pensé, y me lo repitio de nuevo, y de nuevo, hasta que me quedé en silencio y las lágrimas brotaron suavemente por mis ojos. No lloro mucho, pero esa vez la recuerdo nitidamente. Aún cuando lo recuerdo en este momento, me emociona.
Confiar, no es la eliminación total del miedo. Confiar es sentirlo y aun así saber, con una calma firme, que no te vas a abandonar. Me gusta la imagen de que me tomo de la mano, y me sonrío a mi misma. Y juntas decidimos seguir adelante.
¿Qué dice la ciencia sobre este cambio de modo?
La neurociencia lo describe como Regulación Vagal. No es un concepto etéreo; es biología con lucidez.
Cuando el sistema nervioso capta señales sostenidas de seguridad —un entorno estable, un contacto amable, o una verdad interior asumida—, se activa el circuito parasimpático. El cuerpo cambia de modo: sale de la protección (vigilancia constante) para entrar en la presencia (calma y apertura).
Según la Teoría Polivagal de Stephen Porges (2011), la sensación de estar a salvo no es solo un sentimiento agradable. Es una reorganización de la actividad del sistema nervioso que permite la conexión, el descanso y la calma. Es literal: la biología se repliega, respira y descansa del esfuerzo de la guerra. Esto tiene fundamento, pero quiero que lo entiendas sin sufrir.
Referencia: Porges, S. W. (2011). The Polyvagal Theory: Neurophysiological foundations of emotions, attachment, communication, and self-regulation. Norton.
¿Cómo se siente cuando la confianza corporal regresa?
No se parece a la euforia o a un triunfo ruidoso. Se parece al espacio.
Se siente como un silencio amplio, amable, que antes estaba ocupado por el ruido interno de la alarma. Es esa sensación de que el peso —ese que cargabas sin saber— se ha aligerado unos gramos.
Y desde esa quietud, aparece un pensamiento nuevo, sólido, pero a veces tímido: “Creo que puedo con esto.”
Ahí, en ese margen que has abierto, entran cosas que antes no cabían por la estrechez de la defensa: la curiosidad por el siguiente paso, la claridad para ver la realidad, el deseo simple de vivir o simplemente quedarse un momento en esa sensación.
Para llevarte hoy
Un recordatorio directo y firme. Que es importante repetir.
Tu cuerpo no esta fallado. No hay nada defectuoso en la forma en que reaccionó al dolor. Estaba exhausto. Estaba utilizando todas sus herramientas para mantenerte a salvo.
Y está aprendiendo, de a milímetros, a confiar de nuevo en ti.
Permítelo.
Dale ese espacio para respirar.
Ps. Claudia Salas
Psicóloga
Máster en Neuropsicología Clínica



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